Mi vida en una Maleta

Hace diez años… quería una vida ligera.
Una oficina en una maleta.
Un camino abierto.
Conexión con Dios…
conmigo…
con los que amo…
y con el mundo.

La vida me llevó por muchos caminos.
Me hizo sonreír.
Me hizo compartir.
Me hizo soñar.

Y también… en su sabiduría…
me hizo parar.
me hizo volver.
me hizo crear.
Y ahora…
vuelvo a caminar.
Caminar distinto.

Dios permanece… más presente que nunca.

Y mi maleta también…
solo que ya no lleva una oficina.
Como dicen aquí en México… lleva regalos «de a deveras».

Y como decimos en mi tierrita, Colombia…
regalos bien chéveres…
de verdad…
bien bacanos.

Mi maleta Lleva regalos.
Lleva historias.
Lleva recuerdos.
Lleva experiencias.
Lleva pedacitos de todo lo que he aprendido
mientras intentaba encontrarme.

Regalos Ambulantes…
Una mamá se creó el nombre.
Yo, creadora de experiencias…
me fui tras él.
Pues muchas compañeras de camino han pasado por mi vida
con muchas he empezado a soñar esta semilla.

Muchos nombres ha tenido este proyecto.
Muchos intentos de marca, identidad y sueños
Una semilla que nunca ha alcanzado a despertar del todo…
pero que ya sabe su nombre.
uno de marca social
y otro que aun susurra bajito y es la marca del alma.

Sí…y ya imagino un puñadito de mamás…
Las de siempre, las viejas amistades,
conocidas y otras más,
que un día,
como yo…
como las que han recorrido pedacitos de vida a mi lado…
como la creadora de este nombre…
también quieran ponerse la camiseta
caminar con su maleta al hombro
y regalos entre sus manos.

Experiencias que convierten
historias en palabras…
palabras en un libro…
un libro en un relicario…
un relicario en una cajita…
y una cajita…
en una experiencia que se incrusta en el alma.

En el alma de quien la recibe.
En el alma de quien la guarda.

Y algún día…
cuando ya no quede nada más que decir…
que quede el amor.
que quede el recuerdo.
que quede el instante…
ese pedacito de vida, de tiempo, de intención
que alguien quiso regalar.

Y una cajita… guardándolo todo.
Los deseos de quien quiso regalar.
La intención de quien pensó en ese instante.
Y la emoción de quien abrió sus manos para recibir.
Un pedacito de vida.
Un pedacito de tiempo.
Una intención.
Una experiencia encapsulada…
para que ese instante pueda volver a vivir
cada vez que alguien la vuelva a abrir.

porque Regalos ambulantes siempre viajan…
a cualquier rincon del mundo.
al corazón de quien crea, da, o recibe.
y al cielo evocando susurros eternos.

En fin.
Me convertí… casi sin darme cuenta…
en creadora de experiencias.
Libros.
Relicarios.
Cartas.
Pausas.
Experiencias de aprendizaje.
Vivencias digitales.
Cursos.
Y hasta avioncitos de papel.

Porque a veces uno cree que va por el mundo
buscando algo…
y termina descubriendo…
que aquello que llevaba en la maleta
era justamente lo que tenía para entregar.

Porque, en realidad…
siempre lo había llevado en el corazón.

Hoy comienza otro sendero.

Mi maleta y yo…
otra vez caminando.

¿Quieres recorrer conmigo?
Comenta PAUSA…
y te cuento

Atte, Olga Elena Areiza

1 comentario en «Mi vida en una Maleta»

  1. Porque hay ciclos que cerrar, que reiniciar.. o… simplemente seguir, cuando son esos ecos del alma que no siempre se les hace caso, sea por miedo, por ego, o por no saber el porqué o para qué.

    Responder

Deja un comentario