Quizá soy muchas
He sido niña, mujer, mamá, hija,
la que empieza, la que duda,
la que aprende, la que vuelve a empezar.
He sido muchos cartones
colgados en la pared:
contadora, especialista,
diplomado en literatura,
marketing digital..
y hoy...
hasta psicóloga en formación.
Pero un día entendí
que debajo de todos mis roles
había una mujer escribiendo.
Una palabra primero.
Después otra.
Y otra que daba vueltas en el papel
hasta convertirse en una idea,
en un curso, una escuela,
en una carta, en un libro.
Hoy no quiero definirme demasiado.
Solo quiero decirte:
yo soy la única que queda:
una mamá real que escribe la vida como es.
Escribo natural y sin protocolos.
Olga Elena Areiza,
Porque quizá escribir,
antes que un oficio,
sea una manera de amar la vida.
He sido niña, mujer, mamá, hija,
la que empieza, la que duda,
la que aprende, la que vuelve a empezar.
He sido muchos cartones
colgados en la pared:
contadora, especialista,
diplomado en literatura,
marketing digital..
y hoy...
hasta psicóloga en formación.
Pero un día entendí
que debajo de todos mis roles
había una mujer escribiendo.
Una palabra primero.
Después otra.
Y otra que daba vueltas en el papel
hasta convertirse en una idea,
en un curso, una escuela,
en una carta, en un libro.
Hoy no quiero definirme demasiado.
Solo quiero decirte:
yo soy la única que queda:
una mamá real que escribe la vida como es.
Escribo natural y sin protocolos.
Olga Elena Areiza,
Porque quizá escribir,
antes que un oficio,
sea una manera de amar la vida.
